Buscar este blog

sábado, 15 de mayo de 2010

La Emoción, una experiencia indispensable para la supervivencia de la especie.

La Emoción, una experiencia indispensable para la supervivencia de la especie.

(Un trabajo de la u que quedo chevre!)

La emoción es quizás uno de los temas de la psicología mas tratados por diversos autores, Lang (1968) nos dice que es una experiencia multidimencional con al menos tres sistemas de respuesta: Cognitivo/Subjetivo, Conductual/Expresivo y Fisiológico/Adaptativo; Por su parte Wundt (1896), nos da una teoría que es talvez la mas conocida, nos habla de la teoría “Tridimensional del sentimiento”, que defiende que estos (los sentimientos) se pueden analizar en tres dimensiones: Agrado - Desagrado; Tensión - Relajación y Excitación - Calma. Cada una de las emociones puede entenderse como una combinación especifica de las emociones mencionadas.


Pero estas no son las únicas teorías, pueden llegar a haber tantas teorías como emociones, teorías que nos dicen que son mecanismos de respuesta, tal vez de evitación, que son totalmente viscerales, que son respuestas a conductas aprendidas; es preferible quedarse sabiendo que las emociones son una simple función indispensable para la supervivencia de la especie, un sistema de reacción frente a lo bueno y lo malo que se desarrolla desde los primeros meses de vida del ser humano, donde la primera expresión emocional es una sonrisa refleja que después se va a convertir en la sonrisa social, desde los primeros meses el niño ya empieza a “sentir” tristeza y miedo, vergüenza y enojo y un montón de cosas que el no sabe que es pero que después por medio del aprendizaje visual, la imitación y al relacionar las palabras y expresiones de su madre y las personas que tiene a su alrededor, le va poniendo nombre a esto que el esta sintiendo, que expresa pero que no sabia como llamarlo y que a partir de este referente social utiliza la información sobre las expresiones emocionales de otros para regular su propia conducta. A partir de los cuatro o cinco años el niño, el sujeto, este nuevo jugador en un juego de total supervivencia obtiene una de sus armas mas importantes (que luego se ira modificando a través de tiempo) para poder sobrevivir en este mundo de “caníbales” y es la aparición el lenguaje y las emociones complejas, el aprender a discriminar entre emociones reales y expresadas, la conciencia y comprensión de las emociones contradictorias y por ultimo cuando el jugador tiene alrededor de once o doce años y su cerebro esta lo suficientemente desarrollado, este (el jugador) adquiere las estrategias cognitivas necesarias para poder controlar sus armas, las emociones, y el lenguaje (sobretodo el lenguaje interno visto como una forma de auto regulación y de auto instrucción), para poder entrar a la jungla y comenzar con el juego. Pero en nuestra sociedad no se ven las cosas así, en nuestra sociedad el juego realmente empieza cuando el jugador tiene entre diez y seis o diez y siete años; cuando hay que empezar a tomar decisiones por si mismo, cuando el medio, el juego se vuelve mas exigente, cuando ya no se tienen las “Ayudas” que nos brinda el juego como los padres, los maestros, etc. (o se las tiene, pero en menor medida) y al jugador le toca enfrentarse solo al hostil medio, con la única arma que realmente pudo construir a través del tiempo, las emociones (que pueden variar dependiendo del autor. Ekman, uno de los autores relevantes en el estudio de la emoción, considera que son seis las emociones básicas: Ira, Alegría, Asco, Tristeza, Sorpresa y Miedo, y posteriormente añadió a estas seis el desprecio.).
Cuando el jugador por fin es lanzado a enfrentarse con nuevos retos, como el único, insuperable, inevitable y muchas veces decepcionante primer amor, donde por primera vez se muestran las cartas, y se comente un error que no se puede volver a cometer, se muestran todas, no se deja ni siquiera un comodín escondido para cuando lo rosa del momento pase y solo queden escombros de un amor, un amor que pudo haber traído muchas cosas buenas y muchas cosas malas, pero que es indispensable para el jugador, para que este aprenda a utilizar sus emociones no como algo superficial sino como algo indispensable para que sobreviva en este mundo, en una sociedad disfuncional donde el que se muestre mas débil muere, donde las naciones se atacan por motivos tan entupidos como un espeso y escaso liquido, el tan llamado oro negro, que al final de cuentas lo único que hace es destruir nuestro planeta, deshacer la capa de ozono, y hacer mas ricos a los “peses gordos”, darles de comer y engordarlos, y dejar que el resto de la población muera de hambre, dolor, minas, tristeza, balas y miedo, pero sobretodo por no poder hacer nada, porque este no es su juego, esta no es su guerra, son jugadores de otro juego que por circunstancias muchas veces inexplicables, y otras que tienen una explicación tan sencilla como la aparición de un “agente Smith” (refiriéndose a la popular trilogía cinematográfica “Matrix” pero que el mundo real se puede llamar de muchas formas, Chávez, Bush y porque no Uribe) un jugador que lo quiere todo y solo para el, y lo único que estos jugadores “perdidos” (o mas bien encontrados, porque fue el conflicto de otros el que llego a sus puertas) pueden hacer es desplegar el arsenal, utilizarlo, pero utilizarlo inteligentemente y jugar, jugar como nunca lo habían echo, para triunfar, para lograr un revolución y vencer en un juego que no era para ellos pero les toco jugar.


Pero ustedes se preguntaran como es que realmente se desarrollan, se obtienen estas armas, pues bien, desde tiempos ya remotos, en 1937 Papez presento la primeras de las hipótesis sobre como se generan las emociones (neurofisiológicamente hablando), vinculándolas con el hipotálamo, MacLean amplio este concepto e incluyo la amígdala y dándole mucha importancia el hipocampo, llamo a este conjunto “Sistema Límbico”, nombre que aun se usa en nuestros días, aunque no todas las estructuras pertenecientes al sistema límbico participan el proceso emocional, los últimos estudios demuestran que es la amígdala la directamente responsable, una estructura tan pequeña como un almendra es la que nos dota de las armas que necesitamos para sobrevivir en el día a día, dándole un juicio de valor a cada nuevo estimulo que tenemos al frente y diciéndole al cerebro si representa una amenaza o no para nosotros. Pero el proceso no es tan sencillo, la información que constantemente están recogiendo nuestros sentidos llega al tálamo donde este a su vez la distribuye al cortex sensorial primario que juega un papel dependiendo del estimulo (visual, táctil, auditivo, etc.), a continuación este estimulo es evaluado por la “calidad” de su contenido, sus características mas complejas y sus propiedades globales.

Esta nueva información es transmitida también a áreas de asociación intermodal, y el resultado de todo este proceso que se realiza en nanosegundos es enviado a la amígdala, así como a las áreas asociadas al hipocampo (que a su vez se comunica con la propia amígdala) y a medida que se va recibiendo toda esta información, la amígdala emite un juicio de valor sobre el estimulo, que junto con la información dada por el hipocampo (que es el que pone en contexto el estimulo) nos advierte de la peligrosidad o no del estimulo y así mismo la forma de reaccionar a este ( ya sea miedo o alegría, dependiendo del contexto) mediante una emoción, que lejos de ser un obstáculo para la toma de decisiones como lo plantearon muchos racionalistas, son un requisito indispensable para este proceso.

Es así como millones de años de evolución nos hacen las perfectas “maquinas” que somos en este momento, maquinas bélicas, maquinas sofisticadas, y porque no maquinas que nos va a tomar tal vez muchos millones de años mas entender en totalidad, porque es supremamente difícil entender nuestra especie, que básicamente solo tiene el propósito de sobrevivir, y seguir “creando” mas maquinas, para que nuestra especie perdure tal vez hasta que ya hayamos acabado del todo con el planeta en el que vivimos (como el virus que somos) y nos tengamos que mudar a otro planeta, pero este destino tan trágico no importa tanto en este momento, lo que importa es entender lo evolucionado de nuestra especie que “fusiona” nuestra arma mas preciada (las emociones) con los otros procesos psicológicos superiores (percepción, atención, memoria, lenguaje y las funciones ejecutivas) creando un ciclo indispensable e incorruptible que siempre tiene como primer eslabón las emociones.

Porque para poder almacenar algo en nuestra memoria tenemos que haberle prestado atención a ese algo, pero para prestarle atención ese acontecimiento, suceso, operación, lo que sea, tiene que haber generado la suficiente carga emocional para poder sincronizar todas estas instancias (emoción, atención y memoria) y después para poder evocarlo o mas bien dicho utilizarlo, porque este nuevo “conocimiento” que es guardado en nuestro arsenal lo podemos utilizar en el momento que mas lo necesitemos para sobrevivir en este mundo de bestias, es así como decimos que la emoción es algo que va ligado completamente de la cognición. Esto es lo que hace que nuestra especie sea realmente llamada humana, gracias a la racionalización de las emociones, es por eso que cuando las personas están bajo el efecto de sustancias psicoactivas o el alcohol pueden llegar a comportarse en muchas ocasiones como simples animales ya que nos convertimos en seres completamente impulsivos y actuamos sin “pensar”, cuando esto sucede no somos mas que bestias, simples perros viviendo en una sociedad impulsiva, una sociedad que muy posiblemente terminaría acabándose mas rápido de lo que se esta acabando en este momento.


Una sociedad donde el juego seria muchísimo más duro y donde las armas que tendríamos no serian suficientes para perdurar en el tiempo como especie, donde de alguna u otra forma y gracias a la evolución encontraríamos los medios para sobrevivir pero lo haríamos no como especie sino como seres individuales viviendo juntos en un mismo lugar esperando que el pez grande se coma al chico y rogando que no nos toque ser el pez chico.


De una forma u otra esto se ve en nuestros tiempos donde cada día nos preocupamos por no ser el pez chico, pero no nos preocupamos individualmente sino con la compañía, de nuestros amigos, familiares, conocidos, pares, como una sociedad real, enfrentando problemas que de una manera u otra le dan el sazón necesario a nuestro día a día, problemas que nos ayudan a explotar el gran abastecimiento de capacidades que tenemos y a modificarlas y mejorarlas para nuestro bien y el de nuestros padres, hijos, los seres que amamos, y porque no los no nos caen tan bien, aprender a confiar en nuestras emociones a compartirlas y no guardarlas solo para nosotros, a demostrarlas y sobretodo saberlas utilizar como una experiencia indispensable para la supervivencia de la nuestra especie.

No hay comentarios: