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viernes, 21 de mayo de 2010

Una pregunta no tan fácil de responder...

"Que si solo le escribo al amor?", me preguntaron por ahí... Pues no, también le escribo al desamor, el odio, el despecho, y mas de un sentimiento incomprensible que emerge de los mas profundos confines de nuestra mente.

Preguntarme si solo le escribo al amor, es como preguntarle a un buen cantante (los vallenateros quedan fuera de concurso...) lo mismo, usted solo le canta al amor? (Y esto me hace acordar de una frase muy buena que dijo alguna vez Joaquín Sabina: "Uno Le Canta A Los Amores Pasados Porque Con Los Amores Presentes Uno Hace El Amor". Pero esto... es otro cuento)

Es inconcebible que teniendo un sin fin de estímulos relevantes sobre los cuales plasmar ideas, escojamos un sentimiento tan traicionero, efímero e intangible... Podríamos escoger la luna, un astro hermoso que se posa sobre nuestras cabezas y nos acompaña cuando caminamos en las noches de soledad, o la lluvia, que se une a nuestro paseo para ocultar las penosas lagrimas que derraman nuestros ojos, haciendo así que todo el planeta llore, no solo nosotros; a las estrellas, que son luces de nuevas puertas y ventanas que se nos abren a medida que vamos acortando pasos de ese "interminable" camino que estamos rondando en estas noches oscuras... Noches que vivimos mil y una veces en nuestra vida, no solo por ese estúpido e inexplicable sentimiento, sino por un millón de eventos o situaciones que pudieron ocurrir alguna vez en nuestras vidas: esa frase que no dijimos, miradas que evitamos o tal vez no fuimos capaces de sostener, frases cuasi incoherentes que se escaparon de nuestra boca y llegaron a oídos que no las debían escuchar y que nosotros no fuimos capaces de argumentar porque solo era un pensamiento pasajero, algo que nadie mas que ese amigo imaginario con el que hablamos cuando estamos pensando debía escuchar; situaciones perfectas que desaprovechamos por un millón de motivos que al cabo de 5 minutos valían mucho menos (o tal vez un poco mas) que el incoherente discurso de un político charlatán, y que nunca se volverán a presentar; una llamada que no se hizo... labios exquisitos que ignoramos por un instante, y que cuando volvimos a voltear ya no estaban... labios... labios....

No solo labios; ojos, caras, lenguas, el cabello y la contextura de un ser ideal que nos vuelve locos, que vimos una vez y desaprovechamos, y acto seguido se esfumo de la faz de la tierra dejándonos "antojados" y desechos, con el corazón enfermo, pero no por un infarto al miocardio, ni por culpa de ella, por culpa nuestra solo nuestra. Se fue para un lugar que no conocemos, y no sabemos si existe... tal vez no exista, tal vez no este en este planeta.

Solo hay que esperar que el mas osado de los seres, se canse de caminar bajo el faro celestial y el llanto del universo, y salga a buscar lo que perdió, se aventure en un mar infinito que solo pocos sujetos han "pisado" (porque como se pisa el espacio? es imposible) busque y siga buscando, se aventure en planetas que al final de los tiempos solo el conocerá, se supone que las mujeres son de marte y los hombres de venus, pero en marte no estaba... donde se metió? (una pregunta adecuada para el momento), solo hay que seguir buscando, ponerse en los zapatos del otro (una frase usada pero sin sentido. Como me voy a poner en los zapatos del otro? no es lo mismo? y si no calzamos igual que, me quedo grande? imposible, pienso yo...) y pensar por un instante donde se estará escondiendo ese ser mitológico que estamos buscando en un espacio infinito, tal vez este tranquilo sentado en una de las lunas de júpiter leyendo un buen libro que muy seguramente sea de nuestro agrado. Pero ahí no estaba, entonces en ese momento nos podemos acordar de cuando todavía no nos habíamos aventurado en este mar seco que es el espacio y caminábamos bajo la luna, la lluvia y las estrellas... las estrellas, nuevas puertas y ventanas con luces prendidas esperándonos, un lugar donde no habíamos buscado por miedo a calcinarnos instantáneamente a causa del insoportable calor que emanan, y tal vez así fue, buscamos en un millón de estrellas y nuestra piel quedo vuelta ceniza (piel, su piel, no la mencione...) hasta que llegamos a la estrella ideal, la que es, la que emana calor pero no quema... la luz que veíamos desde las calles desiertas cuando caminábamos solos, la luz de una nueva ilusión, de nuevos ojos, caras, cabellos, contexturas, bocas, labios y lenguas; la luz de una nueva esperanza, la luz de un nuevo ser que hace que nos quedemos juntos en ese sol caliente pero ideal, que nos olvidemos de lo que paso en este azul planeta, de las noches solitarias, y los llantos bajo la lluvia... Un lugar desde el cual no se ve la luna, porque ya no necesitamos que nos guié, porque ya llegamos...

Sabes que... creo que he respondido a tu pregunta. Si, si le escribo al amor... porque todo tiene que ver con el amor... Pregúntale a un profesional cual es el amor de su vida, y te va a responder que su carrera o trabajo... Pregúntale a un músico, y te va a decir que su instrumento... Pregúntame a mi nuevamente, y te responderé que soy un enamorado de la vida y todo lo que esta trae como añadidura... Así que teniendo esto en cuenta... Me es imposible no escribirle al amor.

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